Maribel Fernández-Villa    1945-2015

Una de las primeras profesoras de flamenco en Pamplona. Comenzó su carrera artística desde muy pequeña cuando con 12 años su médico le recomendó bailar para corregir la postura de su espalda y la forma de pisar.

Entonces vivía en Burgos y sólo había una academia de baile, aprendió con Elena Munguía diferentes estilos de danza, clásica, española, flamenco, folklore, etc.

Era una de las alumnas más aventajadas y por ello la profesora la utilizaba como ayudante, así empezó su ilusión por enseñar.

Sus actuaciones podían variar desde una csarda rusa hasta una zarzuela, pero sin duda lo que más le gustaba a ella eran los palos del flamenco.

También sacó la carrera de piano en Valladolid, era una apasionada por la música clásica, la pieza del bolero de Ravel era una de sus favoritas, compuesta por Maurice Ravel, nacido en Ciboure, cerca de San Juan de Luz, la playa preferida de Maribel donde veraneaba desde pequeña, de ahí el nombre de la Escuela .

Cuando llegó a Pamplona siguió sus estudios de decoración y fue a lo que se dedicó durante muchos años, pero ella siempre había tenido la ilusión de tener su propia escuela de baile.

En el año 86 empezó su sueño compaginando la decoración con sus propias clases de baile. Pero no fue hasta el año 91 cuando fundó su escuela a la que llamó Escuela de Danza Ravel. Desde entonces no paró de asistir a cursillos y clases en diferentes ciudades: Madrid, Jerez de la Frontera, Córdoba, etc. Y a organizar viajes a la feria de Sevilla.

Fue una de las primeras escuelas de danza en Pamplona a la que ha dedicado toda su vida y empeño. Y la que hoy en día, sus hijas, que han ido creciendo entre clases y bambalinas, formándose en la danza desde muy pequeñas siguen el sueño que un día empezó Maribel Fernández-Villa.

Cuando preguntas cómo era Maribel siempre coinciden los mismos adjetivos, una persona alegre y siempre sonriente, valiente capaz de perseguir sus sueños y cumplirlos porque como ella decía “Si se puede”. Madre no sólo de sus hijos, sino de quien la necesitara, te entregaba todo a cambio de nada. Gracias por regalarnos esa ilusión día a día.